Lo llevamos haciendo siempre (aunque los haya que aún se resistan): ponernos crema solar para protegernos del sol. Es totalmente necesario para proteger, cuidar nuestra piel y también evitar males mayores, pero no es suficiente.
Usar solo cremas no evita el riesgo de sufrir melanoma, que es “el causante del 80% de las muertes por cáncer de piel”, según asegura Antonio Campoy, jefe de dermatología del Hospital General de Catalunya. Cada año se diagnostican más de 3.000 casos de melanoma en España: los casos se han multiplicado por 10 en los últimos 20 años.
El melanoma se asocia a exposiciones intensas e intermitentes, como pueden ser las que pueden hacer algunas personas que trabajan tapadas y/o en interiores -una fábrica o una oficina, por ejemplo- y que el fin de semana se van a la playa y les da mucho el sol.
Además de crema, hay que utilizar gafas de sol, sombrillas… y los más vulnerables son los niños. Una sola quemadura por sol en la infancia, asegura Campoy, multiplica por dos el riesgo de que este niño, en la edad adulta, desarrolle un melanoma.
¿Cómo usar las cremas?
Las cremas, además, deben utilizarse correctamente: aplicarlas media hora antes de tomar el sol, en todas las partes expuestas y repetir la aplicación cada 3 horas. También después de nadar. En días nublados, la protección debe ser la misma y hay que usar siempre un factor, como mínimo, de 30. Y ojo, que de un año a otro las cremas ya no tienen la misma eficacia.
Os dejo el reportaje que hice sobre este tema para el Telediario de La1 de TVE, en 2014: