Hace apenas 15 días que se emitió la Cabalgata de Reyes y parece que fue hace mucho más tiempo. Así es la tele: todo es tan efímero… para lo bueno y para lo malo. Pero aún así, creo que me costará olvidar lo bien que me lo pasé: de hecho, para mí ha sido uno de los trabajos que más me han llenado en mi vida profesional.
Estuvimos 3 días rodando: 2 de ellos en los estudios de TVE Catalunya, y uno en el Parque de Atracciones del Tibidabo de Barcelona. El primer rodaje fue con Juan Carlos Ortega, cowboys, bailarinas de Bolywood y flamencas. Todos ellos fueron convocados a través de algún contacto/amigo suyo de la tele. Y su predisposición fue estupenda. Estuvimos una tarde entera rodando (desde las 15h hasta más allá de las 21h), pero para nada fue pesado, al contrario: nos pasaron las horas volando; nos divertimos y nos reímos muchísimo. El rodaje parecía surrealista, pero resultó que todo tenía su sentido y tanto Xavi Viza (director), como Miki y Jordi Vives (realizadores) –unos apasionados de su trabajo- tenían muy claro lo que querían, lo que facilitó mucho todo y, a la vez, permitió mejorarlo entre todos. También recuerdo lo que sufrió el paje real para grabar su escena: es lógico pobre, teniendo en cuenta que está muy poco acostumbrado a ser grabado. Pero al final lo sacó de manera brillante.
El segundo día rodamos con niños. Era la primera vez que rodaba con tantos niños y la
verdad es que, a pesar de los temores iniciales, no fue para nada caótico, sino que además se implicaron a fondo buscando el regalo perdido. Recuerdo la preocupación de algunos cuando íbamos grabando escenas y el regalo no aparecía. Es encantador trabajar con ellos por su espontaneidad, su frescura y su nobleza: sirva de ejemplo la escena en la que aparecen dos niños con un mapa y dos Lunnies… parece que no supieran ni que los grababan. El último día fuimos a rodar en el Tibidabo. Fue el rodaje más corto, pero a pesar del frío también nos lo pasamos en grande.
Poder participar con este equipo en la cabalgata fue, sin duda, mi mejor regalo de Reyes. Y este año pienso portarme muy bien para que el próximo enero vuelvan a concederme el deseo de poder repetir la experiencia.